Biofungicida
Soluciones orientadas al apoyo en el control de enfermedades fúngicas dentro de programas IPM, especialmente cuando se busca prevención y alternancia. Funcionan mejor con aplicación planificada (ventanas de riesgo, humedad, densidad foliar) y con un buen manejo del microclima del cultivo. Revisa siempre el encaje por cultivo, momento y condiciones de uso según etiqueta.
Antimicrobiano
Formulaciones con enfoque de apoyo frente a problemas de origen fúngico y bacteriano, útiles para reforzar estrategias preventivas y mantener estabilidad sanitaria. En profesional, su valor está en la alternancia y en la coherencia del programa, evitando repeticiones que no aportan. Ajusta dosis, caldo y condiciones de aplicación conforme a etiqueta y criterio técnico.
Biocontrol para plagas
Productos diseñados para dificultar el establecimiento de poblaciones de insectos, apoyando el manejo integrado junto a monitoreo, higiene de focos y medidas culturales. Son especialmente útiles como prevención o en fases tempranas de presión. Antes de mezclar, valida compatibilidades, pH y orden de carga según etiqueta.
Bionematicida y regenerador radicular
Soluciones enfocadas a situaciones donde el sistema radicular necesita apoyo y donde el manejo del suelo (estructura, humedad, materia orgánica) condiciona el problema. En campo, conviene planificarlo como parte del programa de suelo y no como intervención puntual. Define bien el objetivo (prevención/recuperación) y aplica en el momento agronómico adecuado, siempre según etiqueta.
Producto fortificante
Orientado a reforzar vigor, resistencia y respuesta del cultivo en momentos de estrés (trasplante, cambios térmicos, picos de demanda). En profesional se usa para sostener regularidad y acompañar fases críticas, sin sustituir una nutrición base correcta. Encaja bien en calendarios de soporte, ajustando pauta a fase y cultivo.
Eco-activador vegetal
Activadores pensados para impulsar la fisiología del cultivo y mejorar uniformidad cuando interesa mantener ritmo vegetativo y recuperación. Se integran en programas por fases (arranque, crecimiento, recuperación tras estrés) y suelen aportar más cuando se aplican de forma continuada y planificada. Revisa compatibilidades en mezcla y condiciones de aplicación.
Bioactivador
Soluciones enfocadas a estimular el desarrollo cuando el cultivo requiere empuje controlado, especialmente en momentos de alta exigencia o para recuperar ritmo tras parones. En profesional conviene definir el objetivo (crecimiento, uniformidad, salida de estrés) y evitar aplicaciones “por calendario” sin necesidad real. Ajusta el uso al estado del cultivo y al plan general.
Correctores de carencias
Correctores orientados a prevenir o corregir déficits/bloqueos que penalizan verdor, crecimiento y rendimiento, especialmente bajo condiciones de pH o suelos que limitan disponibilidad. Lo ideal es apoyarse en diagnóstico (síntomas y/o analítica) para no sobreactuar. Ajusta dosis y frecuencia al cultivo y al método (foliar/fertirrigación) según etiqueta.
Aporte de calcio
Soluciones de calcio para planificar en fases de calidad (cuajado, engorde, consistencia) y reducir desórdenes asociados a baja disponibilidad. En profesional, el éxito depende del timing, la continuidad y la compatibilidad con el programa nutricional. Aplica con estrategia y respetando condiciones de uso y mezcla según etiqueta.